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01 enero, 2012

Cuestión de tamaño


En un proceso que recuerda la concentración  que está ocurriendo con las entidades financieras en España, este final de año 2011 nos está proporcionando novedades que apuntan a  una revolución en el mundo de las navieras.  

En las últimas semanas se han anunciado dos nuevas alianzas entre  ocho de ellas para la explotación compartida de las rutas de buques portacontenedores desde Asia a Europa  que serán efectivas en próximos meses. Maersk, la actual naviera líder mundial con su más de dos millones y medio de TEUS transportados  durante 2011 se ha quedado al margen, pero compitiendo en volumen con ella surgen  por un lado la alianza de MSC y CMA  que juntos superan ampliamente a Maersk  con casi un millón de TEUs de diferencia y por otro la alianza  G-6 compuesta por  APL, Hyundai, MOL, Hapag-Lloyd, OOCL y NYK Line que juntos también superan a Maersk por algo más de trescientos mil TEUs al año.

Las razones ofrecidas por las navieras para este nueva unión operativa son que permitirá ofrecer unos servicios más fácilmente adaptables a los requerimientos del mercado un más eficiente uso de buques de gran tamaño (14.000 TEUs).

Esta segunda parece el auténtico motor ya que  teniendo en cuenta las economías de escala que proporcionan  los mega-portacontenedores , los nuevos aliados corrían el riesgo de quedarse fuera de juego ante la apuesta por ellos de Maersk y de la otra alianza de navieras CKYH (Cosco, K-line, Yang Ming y Hanjin).

Aunque en principio los acuerdos son solo alianzas para unas ciertas rutas, significan un paso muy importante en la consolidación y concentración del sector ya que de resultar productivos y profundizarse hasta llegar eventualmente a auténticas fusiones, tendríamos que entre  Maersk y las tres alianzas mencionadas convertidas en operadores  acaparan aproximadamente  el 60% del tráfico mundial de contenedores.

A pesar de que el resultado se pretende que favorezca a los clientes,  los importadores y transitarios estaremos expectantes para ver en qué se traduce realmente en términos de servicio y  por supuesto de costes. 


Por otro lado el gran tamaño que podrían alcanzar estos consorcios  me hace recordar, volviendo al paralelismo con el mundo financiero,  la recomendación del ex presidente de la Reserva Federal  Alan Greenspan de trocear los grandes bancos considerados “too big to fail” y no permitir que surjan nuevos de esas características porque restrigen la competencia y crean riesgos sistémicos.