Esperando a Godot
Estábamos pensando que ya íbamos a conocer quiénes serían los adjudicatarios de la gestión aeroportuaria de Barajas y el Prat, cómo se notaría la descentralización mediante la influencia de las autoridades locales y autonómicas en cada uno los aeropuertos y lo más importante para nosotros, cuáles serían las consecuencias para los usuarios.
Es decir que pasaría con la calidad de servicio y con el precio de las tarifas aeroportuarias.
Según había anticipado el Presidente de AENA Juan Lema, el futuro de las tarifas aeroportuarias dependería de los concesionarios pero lo más probable es que tendieran a subir aproximándose a las de otros aeropuertos europeos. También nos dijo que a pesar del anticipo electoral los concursos seguirían adelante. Pero la presión conjunta del Partido Popular y de las empresas que optan a la gestión de los aeropuertos le obligó a parar.
Y así nos encontramos, parados en mitad del camino, confusos y sin saber que ocurrirá realmente después de las elecciones. Si se cumplen todos los pronósticos y el nuevo gobierno lo forma el PP, la política aeroportuaria según José Ayala (Presidente de la Comisión de Transportes del PP) será totalmente distinta a la del PSOE.
Por ejemplo, la gestión de la navegación aérea se pretende mantenerla completamente en manos del sector público y si es posible se congelará o revertirá la privatización de la gestión de las 13 torres de control sacadas a concurso por AENA. Por contra, están dispuestos a una privatización más amplia de la gestión de los aeropuertos que la del modelo presentado por el Gobierno actual.
¿Y cómo quedará la participación de las CC AA en los aeropuertos? Pues parece que no igual porque el PP defiende el concepto de unidad de mercado y la responsabilidad del Estado frente a los ciudadanos en mantenerla. La visión es que las CC AA participarán en los planes estratégicos y la coordinación de las políticas aeroportuarias pero no desde luego en la gestión de los aeropuertos, que no se quiere politizar para mantenerla en un nivel técnico, probablemente en manos de concesionarios privados.
Es decir, fuera de los aspectos que entrarán en la confrontación política, como usuarios de los aeropuertos, a los exportadores, importadores y operadores logísticos no nos cambiará nada. Venga o no venga Godot, el servicio y las tarifas de cada aeropuerto serán determinados igualmente por los concesionarios, con sus correspondientes aumentos de precio.


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